Nalbandian como tantas otras figuras del deporte, trabajan con marcas y son rostros de las mismas. Situación que les permite acceder a una serie de “derechos”, pero que también involucra una serie de deberes.
“Nunca tuve la intención de golpearlo, fue una desafortunada reacción en la que quise desahogarme por la pérdida de un punto”
(David Nalbandian).
Con disculpas públicas, a través de un comunicado de prensa en su sitio web, el tenista argentino pretende cerrar una pesadilla que se inició este domingo 17 de junio, cuando al perder un punto en la final del torneo de Queens, le pegó una patada a la silla de un juez de línea, lesionándolo.
Patada, punto perdido, juez lesionado. Descalificación del torneo, multa por US$12.500 ($6,3 millones) y el inicio de una investigación de Scotland Yard.
Habrá pensado David Nalbandian los alcances de su acción. Probablemente no, pero sin duda que tuvo repercusiones.
Tras este triste incidente, obviamente los sponsors del tenista no deben estar muy felices, pues el otrora Rey David hoy se ve envuelto en una nueva polémica.
¿Puede afectar esto su imagen? En lo inmediato su biografía, que se encontraba inmaculada en Wikipedia, fue rápidamente actualizada con la poco deportiva tarde del 17 de junio.
Asimismo, los medios de comunicación han comparado la rabieta del argentino con bochornos similares protagonizados por John McEnroe, André Agassi y nuestro compatriota Marcelo Ríos. Además, se ha sacado a la luz nuevamente las “viejas” rencillas de Nalbandian con su compañero de equipo -de la Copa Davis- Juan Martín del Potro.
Nalbandian como tantas otras figuras del deporte, trabajan con marcas y son rostros de las mismas. Situación que les permite acceder a una serie de “derechos”, pero que también involucra una serie de deberes.
Con todo, es relevante entender que los ídolos deportivos no sólo se deben a sus fanáticos, sino que también a sus sponsors. Como cualquier marca, su desempeño (y comportamiento) va a influir en la cercanía o lejanía con sus públicos. Y más aún en la elección de estos públicos por los productos (o servicios) que este rostro esté representado.
Por lo pronto, Nalbandian pidió disculpas públicas. Sin duda que es un primer paso, pero no lo es todo. Hoy la gente está aburrida de escuchar sólo disculpas, necesita algo más. Sumado a esto , no es la primera polémica en la que se ve envuelto el indomable argentino , ni tampoco la última.
