Hoy se logra hacer comprensible y creíble un discurso (y sus mensajes) cuando las empresas e instituciones – como la FACH- hablan desde el corazón.
Este miércoles todos los medios nacionales señalaban que Jorge Rojas, Comandante en Jefe de la Fach, envió una carta (a nombre de la institución) a los familiares de las víctimas del accidente de Juan Fernández.
En la carta , Rojas señalaría : “Deseo hacer llegar mis más sinceras disculpas, de parte de nuestra institución, por la cuota de responsabilidad que nos corresponde, al no haber sido lo suficientemente oportunos en la entrega de información, y como también no haber estado lo suficientemente presentes con usted y su familia en estos difíciles momentos que hemos tenido que enfrentar”.
En un escenario como el actual , donde la credibilidad y reputación de la Fach están en el banquillo, esta carta se convierte en una imagen potente y positiva.
Cuando se ha criticado profusamente la demora en la entrega de información . Cuando se ha festinado con los errores comunicacionales de la FACH – desde que sucedió el accidente aéreo en Juan Fernández – sin duda hoy vemos una nueva postura y tono, tendientes a reconstruir confianzas y recuperar credibilidad.
En situaciones de crisis comúnmente se habla de que existen dos caminos : Hablar o No Hablar.
Resulta fácil plantearlo así, sin embargo siempre hay una alternativa. Una que no todo el mundo plantea, pero que es tremendamente efectiva: Pedir Perdón.
Cuando las cosas no funcionan, se cometen errores o se oculta información. Mantenerse en un discurso y ser intransigente, no siempre es la mejor postura.
Instituciones como la FACH deben entender que conviven con civiles y se desenvuelven en ese mundo. El mundo real. Por lo mismo muchas veces es indispensable actuar desde el sentido común y la sensibilidad. Absolutamente transversales a cualquier persona, sexo, condición, filiación política o trabajo. Sea civil o militar.
Hoy se logra hacer comprensible y creíble un discurso (y sus mensajes) cuando las empresas e instituciones – como la FACH- hablan desde el corazón.
Sin duda que se produce una cambio de switch, se vuelven a tender puentes y se restablecen los canales, cuando las empresas (y sus voceros) asumen sus errores y piden perdón. Sólo desde ese momento es posible articular un nuevo discurso, un nuevo relato y nuevos mensajes, antes es imposible. Nadie escuchará. O si alguien les escucha, no les va a creer.
