Cuando no existe un discurso corporativo, cuando no se maneja una crisis siguiendo el manual , es muy difÃcil que se pueda hacer un efectivo control de daños .
El mejor ejemplo es la seguidilla de profundos errores y desaciertos comunicacionales en que cayó la PolicÃa de Investigaciones de Chile esta semana cuando se desató la crisis por declaraciones de uno de sus ex miembros, hoy procesado.
Esta semana el procesado ex subprefecto de la PolÃcia de Investigaciones (PDI) Francisco Lapolla, vinculado a una banda de narcotraficantes Los Valladares, exhibió fotografÃas que comprometÃan al subdirector operativo, Oscar Gutiérrez en un conocido cabaret de Las Condes (Lucas Bar).
Lapolla exhibió fotos del auto de Gutiérrez en el estacionamiento del cabaret justo en los dÃas que se desarrollaba un seminario con organismos de investigación latinoamericanos, ocurrido meses atrás.
Tras ésto y queriendo torpemente proteger al subdirector operativo (Gutiérrez) aparece en escena e jefe de asuntos públicos de la PDI, Ãlvaro Thiele, explicando que la presencia del vehÃculo en el ligar era parte de una investigación nocturna sobre la realidad delictual chilena.
“Fue en el marco de un intercambio de conocimientos y experiencias con la policÃa europea, en el contexto en que ellos vinieron a Chile a ver dónde se movilizaban, sobre todo, los eurolanzas”.
Las declaraciones de Thiele fueron de inmediato el hazmerreir de un sinnúmero de notas de prensa, radio y televisión y nuevamente se puso en entredicho la seriedad de la PDI, tristemente afectada en su reputación el último tiempo por una seguidilla de casos de corrupción de miembros de sus filas.
Acto seguido y cuando todos pensaban que las declaraciones de Thiele eran parte de un “discurso corporativo”, aparece en escena el director de la PolicÃa de Investigaciones, Arturo Herrera, afirmando que:
“La explicación que dio el jefe de Asuntos Públicos está altamente errada y no es lo que yo querrÃa que se dijera al respecto”, al tiempo que agregó que “hay una investigación respecto a quién es el dueño del vehÃculo y por qué estaba ahÔ.Â
Horas más tarde irrumpe en escena la máxima autoridad de la PolicÃa de Investigaciones (PDI), su director, Arturo Herrera, informando que el subdirector operativo de la institución, Oscar Gutiérrez, presentó su renuncia luego del incidente en que se vio involucrado , con una declaración por decirlo menos, errática:
“Estuve ayer todo el dÃa aquà en el Cámara (Diputados). Cuando hable con el subdirector operativo fue tempranÃsimo y en ese minuto me dijo que no habÃa estado ahà (en el Lucas Bar). Es lógico que tenÃa que respetar lo que me dijo en ese momento, pero después la investigación, que todavÃa esta curso, dijo otra cosa no más y creo que él asumió su responsabilidad que él habÃa estado ahÔ.
Agregando:
“Andaba de paso ahÃ, anduvo y se fue con una delegación extranjera, nada más que eso”.
Luego de esta serie de desafortundas declaraciones , termina señalando que el jefe de asuntos públicos (Thiele) habÃa sido movido de su cargo a otra repartición de Investigaciones porque:
“La fórmula aplicada por él para explicar no era creÃble en mi opinión y se presto para mofas, lo que también provoca un desprestigio institucional y por eso yo lo saqué”.
¿Qué errores se cometieron ?
• Se desconoció la situación, ocultando información.
• Carencia de un discurso corporativo y un relato coherente.
• Ausencia de blindaje de la marca con acciones directas, estratégicas y sistemáticas.
• No haber previsto escenarios.
• Haber subestimado la creciente presión y protagonismo de los medios tanto online como offline.
• Ausencia de timming en vocerÃas tanto en vivo como online.
• Ausencia de un newsroom y poca interacción en su sitio corporativo a fin de exponer su punto de vista en horas crÃticas.
• Falta de preparación de voceros.
• Incoherencia en su estrategia de crisis, si es que existió una estrategia.